domingo, 11 de julio de 2010

INVITACIÒN A ESTAR CON EL DIOS DE LA PALABRA

Siete Aguas, 4 enero 2006

Canción: Tú mi Dios, Señor y Amigo, compañero de destino…es bueno sentirte cerca, cuando la noche se acerca y se oscurece el camino… Maestro y amigo, Señor de la Vida, era el estribillo de una poesía de Rabin dra na Tagore.

Se nos invita en EE a estar con el Maestro y Amigo, Señor de la Vida, con el Dios y Señor, con el Dios amigo, compañero.

Entre los mayores bienes con los que el Creador bendice al ser humano, hombre o mujer está el bien de la amistad. El don de la amistad, como lo orábamos esta mañana recordando el famoso soneto que expresa el asombro ante la amistad de Dios:

¿qué tengo yo que mi amistad procuras?

¿qué interés se te sigue Jesús mío,

Que a mi puerta, cubierto de rocío,

pasas las noches del invierno oscuras?

La delicia de Dios es ciertamente la amistad, la confidencialidad, la compañía.

Así lo expresa el Nº 2 de la Constitución Dogmática Dei Verbum.

Por esta revelación, Dios invisible, habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor y mora con ellos, para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía.

El amor trinitario de nuestro Dios nos invita a la comunicación consigo. Nos quiere recibir en su compañía.

¡Qué bueno es nuestro Dios de la Revelación, nuestro Dios de la Palabra!

Estamos viviendo el 40 Aniversario de la publicación de la Dei Verbum el 11 de noviembre del 65. Tuve la suerte de participar, para celebrarlo, en el primer congreso bíblico internacional en Roma, que invitó a biblistas de las diversas confesiones, a personas que hacían de la Constitución Dogmática Dei Verbum el eje de su vida. Entre los conferenciantes estaba el cardenal emérito de Milán Carlo María Martín, y él confesó que la orientación radical de su vida y de su fundación de tantas escuelas de la Palabra estaba en su Pasión por la Palabra de Dios, por el Dios de la Palabra. Estaba yo representando en el Congreso de la Dei Verbum el Verbum Dei. Puedo decir que fue un momento de gracia y de renovación de la conciencia de este carisma que tiene su eje en la Palabra de Dios, y obedece a la urgencia señalada por la Iglesia del Concilio Vaticano II, y aún más por la Iglesia de nuestros días.

Quisiera retomar unas palabras de la Dei Verbum para que las hagamos nuestras en Verbum Dei.

1ª: La Palabra de Dios la escucha con devoción y la proclama con valentía el Santo Concilio.

Escucharla con devoción. Escuchar con pasión, escuchar con esperanza, escuchar con cariño, con responsabilidad, con corazón, con afecto, con diálogo confidencial, con interés. Permíteme aprender siempre más a escucharte.

Un problema que suele surgir en EE es la falta de escucha. Uno quiere hablar, rápido, y quiere entender, rápido…

No se nos dice: escuchar con rapidez, sino con devoción, con admiración, con serenidad, con piedad, con ternura, con delicadeza, entrecruzándonos miradas, entrecruzándonos sonrisas, entrecruzando palabras muy personales entre Dios y yo, entrecruzándonos algún chiste, si cabe, o alguna expresión con chispa, cada uno según es.

Proclamarla con valentía, con la valentía propia de quien está caldeado por esta escucha devota, muy íntima, muy personalizada, muy confidencial. La proclamación de la Palabra con valentía procede de la interioridad, del centro de nuestro corazón tocado en su núcleo más existencial. Como dice la primera carta de S. Juan: Os anunciamos la vida eterna, que estaba en el Padre y se nos manifestó: lo que hemos visto y oído os lo anunciamos a vosotros, a fin de que viváis también en comunión con nosotros y esta comunión nuestra sea con el Padre y con su Hijo Jesucristo (1Jn 1,2-3).

Introducirnos en la dinámica de Oir, creer, esperar, amar

Prosigue el Nº 1 de la Dei Verbum, diciendo:

Por tanto, siguiendo las huellas de los Concilios Tridentino y Vaticano I, se propone exponer la doctrina genuina sobre la divina revelación y sobre su transmisión

para que todo el mundo,

oyendo, crea el anuncio de la salvación

creyendo espere,

y eperando, ame.

Creer la revelación, esperar que se cumplan las Palabras que Dios nos dice, amar al Dios que nos habla, entrar en su confidencialidad, en el campo magnético de su presencia operativa, que obra lo que dice y que dice lo que obra en nosotros.

La Palabra de Dios revelada a nosotros personalmente en el tú a tú amoroso del diálogo contemplativo, nos abre a oir y oyendo nos introduce en nuevos caminos de fe, esperanza y afecto a Dios.

Despierta Dios, nuestro nuestro corazón, dale hambre de tu Palabra, de tu Revelación.

Enséñame tu bondad y tu sabiduría.

El Nº 2 de la Dei Verbum:

Quiso Dios, en su bondad y sabiduría revelarse a sí mismo

y dar a conocer el misterio de su voluntad (Ef 1,9),

mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado,

tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina (Ef 2,18; 1 Pe 1,4).

Queridísima Familia divina, gracias por todo esto. La Palabra de la revelación nos revela confidencialmente el consorcio de la naturaleza humana con la divina. A través de las Palabras que Dios nos va dirigiendo nuestra vida natural se establece en otro plano, en el de la vida sobrenatural, eterna, divina. No cabe más que gracias. No cabe más que súplica. Señor Dios, que te revelas por tu Palabra, danos a conocer tu voluntad, que manifiestas a través de tu Hijo. Por El, Palabra de Dios encarnada tenemos acceso a Ti querido Padre, querido Espíritu Santo. Introducidnos en la comunicación amorosa, en el diálogo, en la amistad, en la confidencialidad.

Sigue el Nº 2 de la Dei Verbum diciendo:

En consecuencia, por esta revelación, Dios invisible (Col 1,15; 1Tim 1,17),

habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor (Ex 33,11; Jn 15,14-15),

y mora con ellos (Bar 3,38).para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía.

Compongamos una oración, en un diálogo estrecho con Dios invisible que me habla a mí personalmente como amigo, movido por su gran amor.

¡qué bueno si pudiéramos desgranar, desentrañar el pasaje de Jn 15,14-15! U otros…

En Jn 15,14-15, confidencialmente, Jesús se abre y manifiesta, se revela a los suyos diciéndoles que los ha amado. Les habla y les recuerda el :“Como yo os he amado”. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos,

Si hacéis lo que yo os mando.

En adelante, ya no os llamaré siervos, porque el siervo no conoce lo que hace su señor.

Desde ahora, os llamo amigos,

porque os he dado a conocer todo lo que he oído a mi Padre.

No me elegisteis vosotros a mí;

Fui yo quien os elegí a vosotros

Y os he destinado para que vayáis y déis fruto abundante y duradero.

Así el Padre os dará todo lo que le pidáis en mi nombre

Dice la Dei Verbum:

Este plan de salvación se realiza con palabras y gestos intrínsecamente conexos entre sí….

Pero la verdad íntima acerca de Dios y acerca de la salvación humana se nos manifiesta por la revelación de Cristo que es a un tiempo Mediador y plenitud de toda la revelación.

Que sigamos en esta tarde nuestra oración en el clima de intimidad y confidencialidad con el Dios de la Palabra que se nos revela y quiere que nosotros le revelemos a los demás, ejerciendo nuestro carisma de consagración a la oración y al ministerio de la Palabra.

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