jueves, 25 de septiembre de 2025
Fecha: 30 ene. 2020 Asunto: ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL
miércoles, 17 de septiembre de 2025
JESÚS NUESTRA ESPERANZA
Siete Aguas, 10 de enero de 2006, 07 h.
Durante el día el Señor me brinda su amor
Por la noche mi canto y mi oración son para el Dios de mi vida
Digo a Dios: roca mía ¿Por qué me has olvidado?
¿Por qué he de andar afligido hostigado por mi enemigo?
Con gritos que rompen mis huesos me insultan mis adversarios,
Repitiéndome todo el día: ¿dónde está tu Dios?
¿Por qué estoy abatido? ¿Por qué me siento turbado?
Esperaré en Dios y volveré a darle gracias
pues El es mi Salvador y mi Dios. (Sal 42,9-12).
Así me hablaba esta mañana el Señor, cuando he abierto , por la página que se abrió…
Me conectaban muy bien estas palabras con la experiencia del día de ayer, en el cual contemplábamos a Jesús, en el desierto, tentado, afligido, con hambre, debatiéndose entre tentaciones y pruebas duras, propias del ser humano, y que afrontándolas con Dios te dan la fuerza de Dios.
¿Por qué me has olvidado?
Padre, ¿por qué me has olvidado?
El inicio y el final de la misión de Jesús constituye un marco que resalta la realización de su misión en el contexto de la prueba, y de la experiencia de sentirse abandonado.
Lc 22,39
Salió y fue, como de costumbre, al monte de los Olivos.
Sus discípulos lo siguieron.
Al llegar allí, les dijo: Orad para que podáis hacer frente a la prueba.
Se alejó de ellos, como un tiro de piedra,
se arrodilló
y estuvo orando
así:
Padre,
si quieres,
aleja de mí este cáliz (copa de amargura)
Pero no se haga mi voluntad sino la tuya.
El monte de los Olivos al final. El desierto, al inicio. Lugares de la prueba, estados de prueba.
Nosotros, imitando a Cristo, nos identificamos con El cuando nos visita la prueba, la adversidad. Inevitable, en el camino de , en
Orar con Dios, para hacer frente a la prueba, es fundamental. Orar.
Orar arrodillado, orar de rodillas, con el corazón puesto en Dios.
Vamos tomando en nuestras luchas diarias el arma de las rodillas.
¡Qué alto se levanta el ser humano cuando se arrodilla!
Somos personas de rodilla, vencemos hincados, ante el Dios que nos levanta. Somos lo que somos porque El nos levanta. Tiene una fuerza inmensa el creer, el esperar, el amar, el procesar con Dios la circunstancia adversa, y comprender que es la voluntad de Dios, y nuestra voluntad. Adherirnos a Dios, con la esperanza y abandono en El, identificándonos con El.
Cuando nos sentimos abandonados, de los demás, abandonémonos en El.
Cuando nos sabemos y experimentamos sin salida, abandonémonos a El.
La teología de la esperanza, hunde sus raíces en las situaciones de desesperanza.
La esperanza es una flor que crece en los desiertos, y en los huertos de olivos.
Es como estas flores de cactus, tan preciosas, que florecen en unas plantas llenas de púas, o las rosas que se abren en un tallo lleno de espinas.
La flor de la esperanza se da en el abandono a Dios en las situaciones humanamente desesperanzadas
La esperanza es el consuelo en la prueba.
Entonces se le apareció un angel del cielo que le estaba confortando.
La esperanza es la luz divina que atisba a ver el que padece con Dios la prueba.
La esperanza es el fruto de la oración del hombre probado.
La esperanza es un horizonte que Dios te da permitiéndote ver más allá del aquí y ahora, del así…
La esperanza es la convicción de que la prueba no acaba contigo, sino tú con la prueba.
La esperanza te hace más fuerte que tu debilidad.
La esperanza da sentido a la espera.
La esperanza brota de la oración en la prueba.
La esperanza te da fuerza para levantarte y seguir en tu camino, hasta que el Dios de la esperanza se manifieste.
Me encantaría, Jesús, ser una mujer de esperanza.
La esperanza no es el sentimiento infantil e inmaduro de quien quiere evadir los problemas, disminuyendo su problematicidad, esquivando conflictos, escapando del dolor, poniendo música cuando hay llanto… No, no. La esperanza no es una alucinamiento para no sufrir, o el fruto de una obsesión para evitar el dolor: I am Okay, you are okay…
La esperanza es una virtud teologal, que nace, crece y se desarrolla en las adversidades, afrontadas en oración con nuestro Dios.
La esperanza es una virtud, es una conquista, y a la vez un don. Es un talante, es un modo de vivir del creyente que ama a Dios y es amado por El.
La esperanza deriva de la fe y del amor. De una fe probado, de un amor puesto a prueba.
La virtud teologal de la esperanza junto a la fe y al amor, es una realidad existencial que adquieres y aumentas en las dificultades. Es el principio y fundamento
de tu dependencia amorosa de Dios (primer día de EE)
de tu confidencialidad amorosa con Dios (segundo día)
de tu obediencia amorosa a de Dios y a su voluntad (tercer día)
de tu entrega al Padre, que manifiesta su amor entregándonos al Hijo (cuarto día)
de tu vocación a reescribir en tu historia la historia de salvación (quinto día)
de tu misión de identificarte con el Hijo amado (sexto día).
Es la que te sostiene en la prueba (séptimo día)
Es la que te hace hombre y mujer de esperanza (octavo día).
Esperaré en Dios y volveré a darle gracias, pues El es mi salvador y mi Dios (Sal 42,6.12; 43,5).
Como busca la cierva corrientes de agua, así Dios mío, te busca toda mi ser.
Tengo sed de Dios, del Dios vivo, ¿cuándo entraré a ver el rostro del Dios vivo?
¿Cuándo? Me abro a un futuro.
Y mientras, espero.
Lain Entralgo, escribió un libro tan interesante! La espera y la esperanza! La esperanza nos hace esperar, nos alienta en la espera.
Salmos 42 y 43, salmos de esperanza regada por lágrimas, que son alimento del salmista día y noche.
Sal 22,5.6: En ti esperaban nuestros antepasados, esperaban y tú los librabas. A Ti clamaban y quedaban libres. En ti esperaban y nunca quedaron defraudados
Sal 31,25: Sed fuertes. Cobrad ánimo los que esperais en el Señor!
Sal 32,10: Muchas son las penas del hombre pero al que espera en el Señor lo envuelve el amor.
Sal 33,18: Los ojos del Señor están puestos en sus fieles en los que esperan en su misericordia.
Sal 33,20-22: Nosotros esperamos en el Señor. El es nuestro socorro y nuestro escudo; El es la alegría de nuestro corazón. En su santo nombre confiamos. Que tu amor nos acompañe como lo esperamos de ti.
Sal 37,7-9: Descansa en el Señor, espera en El, que no te haga perder la paz el que prospera con la intriga… porque los malvados serán exterminados pero los que esperan en el Señor heredarán la tierra.
Sal 38,16: En Ti, Señor, pongo mi esperanza, Tú me responderás, Señor y Dios mío. No me abandones, Señor, Dios mío, no te alejes de mí, apresúrate a socorrerme, Señor mío, mi salvación.
Así la experiencia de Jesús en el desierto y en las tentaciones. No te alejes de mí. Si es posible que pase de mí el caliz, pero mi esperanza está en ti, Tú estás ahí… Levantémonos voy a entregar la vida… al Dios de mi esperanza.
EE 2006 PAISAJES DE LA VIDA CONTEMPLATIVA MISIONERA
Siete Aguas, 7 de enero, 2006
En los días que llevamos de EE hemos ido acentuando actitudes orantes que se despliegan y se afianzan en nosotros en la medida que hacemos nuestra la espiritualidad Verbum Dei.
Nuestro carisma nos adentra en los preciosos paisajes de la vida contemplativa-misionera.
El contacto vivo y vivificante con de Dios genera en nosotros:
- una espiritualidad de dependencia amorosa de creadora de Dios
- una espiritualidad de confidencialidad amorosa con Dios por medio de su Palabra reveladora
- una espiritualidad de obediencia a , la obediencia de la fe por la que nos disponemos amorosamente a hacer la voluntad de Dios manifestada en su Palabra
- una espiritualidad epifánica, contemplativo-misionera, por la que Dios se manifiesta a nosotros y nosotros le manifestamos a El.
- una espiritualidad bíblica de expresión y aplicación vivencial y concreta de de Dios, de Cristo, la voluntad de Dios y el Magisterio de , como está indicado en nuestros Estatutos (Est 1-37);
La vivencia de nuestro carisma nos mete en la dinámica bíblica del conocimiento vivo de Dios, del trato con El, de la familiaridad con , familiaridad con la persona de de y la aplicación a nuestras vidas concretamente, de lo que vemos en la oración.
- una espiritualidad , que en los números 201-210 de nuestros estatutos está expresada con ricos matices.
1. Una espiritualidad en función de la vida de muchos, no sólo de la santificación propia sino de la vida de muchos, y al servicio de toda
201. Nuestra espiritualidad está no sólo en función de la santificación propia, sino de la vida de muchos y al servicio de toda de Cristo.
No podrá alimentarse de gustos y aficiones propias o ajenas, ni dejarse llevar por cualquier viento de doctrina (Ef 4,14).
Deberá necesariamente nutrirse con el alimento sólido y seguro de de Dios: "A Dios escuchamos cuando leemos sus palabras (DV 25).
S. Ambrosio: “A El hablamos cuando oramos, y a El escuchamos cuando leemos las palabras divinas”.
S. Jerónimo: “El desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo”.
202. Por lo mismo la contemplación, meditación, piedad y vida de oración, se fundamentará en de Dios, interpretada por el Magisterio de ,
El cristianismo de muchos depende de nuestra vida y nuestra vida dependerá de la calidad de meditación-oración que practiquemos y vivamos diariamente.
203. constituirá el alimento normal y la fuente viva de nuestro ejercicio atento y reposado de meditación diaria. Tratando no sólo de discurrir y de saber teóricamente, sino de asimilar amorosa y vivencialmente la verdad que nutre y libera.
204. Cuidaremos durante la jornada, en un ambiente propio de vida contemplativa, de traducir en vida propia y para toda , la verdad que para vida y bien de todos estudiamos, aprendemos, oramos y vivimos. En este ejercicio y vida en Cristo, radica nuestra formación y la fuerza apostólica propia de nuestra misión evangelizadora.
205. Nuestra vida, centrada en , Vida y Evangelio de Cristo, irá tomando necesariamente la espiritualidad fundamental de Jesús en su actitud orante que hace del Hombre-Dios un adorador del Padre y, desde el Padre, una donación y entrega a todos los hombres.
206. Conviviendo con el Cristo real de hoy, en su Cabeza y en sus miembros, nuestra oración seguirá el ritmo vital de todo su Cuerpo, participando en carne propia del drama y vicisitudes de su Iglesia, secundando la solicitud por toda ella del Vicario de Cristo en la tierra.
207. Nuestra oración y diálogo con Jesús no constituirá un tranquilizante ni creará una actitud estática, sino más bien dinámica, acuciante y tal vez conflictiva. Así fue frecuentemente la vida y oración de Jesús, celoso por el plan salvífico y misteriosa voluntad del Padre y por la fidelidad y perseverancia de sus discípulos.
208. Solidarios e identificados con la realidad vivencial del Cristo de hoy en toda la humanidad, nuestra oración y nuestra misión no formarán sino una misma y sola vida: la vida de Jesús compartida y convivida con todos los hombres.
209. Guiados por la misma Palabra de Dios y el sentir de nuestra Madre en bien de todos sus hijos, nuestra espiritualidad y vida de piedad estará evidentemente, como la de Jesús, orientada hacia el amor y gloria del Padre, bajo la luz y guía del Espíritu Santo, con la ayuda constante de María y centrada en y , Cuerpo Místico de Cristo.
210. Toda nuestra existencia se proyecta con la mirada maternal de María sobre el Cuerpo Místico de Jesús que sigue hoy sufriendo, muriendo y resucitando en sus miembros en todas las latitudes. María nos acompaña y anima a repetir en nuestra vidas el misterio pascual de Cristo, de muerte y resurrección para redención de sus hijos.